Chile-Terremoto: La Torre de Pisa y las Carreteras de Wii
Sectores empresariales chilenos han llegado a límites inimaginables para intentar una explicación de lo inexplicable: la avaricia y la codicia de algunos de ellos que llevó a catástrofes dramáticas a muchas familias como consecuencia del terremoto del pasado Sábado de madrugada.
Hay dos ejemplos paradigmáticos.
El primero, la nueva forma de construir edificios “antisísmicos” que resultan dañados estructuralmente con un temblor de tierra grado 6 a 7, porque eso fue lo que ocurrió en Santiago, 400 kilómetros al norte del epicentro donde si alcanzò màs de 8 grados. Algunos de esos edificios, y se nota a simple vista, han quedado peligrosamente inclinados sobre calles, avenidas y otras viviendas.
Para cualquier persona medianamente informada lo anterior se debe a la plusvalía que obtienen los que colocan menos cemento o menos fierro, o fierro de menor calidad, a los muros que deben sostener los edificios, cuya construcción en un país de terremotos está debidamente normada por ley. Ello sin contar con los departamentos “técnicos” de las Alcaldías que deben supervisar estos trabajos y que no objetaron a las “grandes firmas” tras las empresas constructoras.
El Presidente de la Cámara Chilena de la construcción, Lorenzo Constans, ha salido en defensa de sus empresarios constructores alegando que “hay construcciones inclinadas que siguen en pié, como ocurre con la Torre de Pisa”. Para el constructor y Presidente de los Constructores chilenos, ni siquiera existía razón para evacuar los edificios que quedaron inclinados después del terremoto, porque “con las nuevas tecnologías se pueden recuperar las estructuras”.
Los chilenos debiéramos construir una Torre de Pisa Chilensis, en el lugar del epicentro del terremoto y obligar a vivir en el último piso de ella al Señor Constans, sòlo y sin su familia, a lo menos los próximos 25 años en los que, con toda seguridad habrá más de un terremoto.
El segundo tema es el de las carreteras concesionadas, construidas por los privados, pero, se supone, su construcción supervisada por el Estado chileno, una especie de supercarreteras del Nintendo Wii. Durante muchísimos años más debemos seguirle pagando a estas empresas cada vez que usamos una de ellas, y en varias partes no hay manera de no usarlas, porque no existen vías alternativas.
No sólo el día del terremoto cayeron varios puentes sobre nivel de estas autopistas y se hundieron otras tantas sin que hubiera “control” alguno pulsar la tecla del “stop” y no seguir con los carros cayendo al vacìo. No eran las super Carreteras Wii que nos prometieron y dijeron que habìan construido. Varios automovilistas iban cayendo sucesivamente al vacío el dìa del temblor de tierra y, hasta ayer mismo, se produjeron otros accidentes con víctimas fatales en los mismos lugares y por una sola razòn: las señales de peligro o eran deficientes, o no existìan.
Esto que se sigan cayendo autos al vacìo desde 7 metros y más en las carreteras destruidas por el sismo del sàbado de Santiago significa que las empresas concesionadas no colocaron ni mantuvieron la señalética debida.
Los empresarios de las carreteras privadas Wii han dicho que colocaron las alarmas, incluso mallas de contención, para que nadie transite por las vías derrumbadas y que todas las alarmas y mallas fueron robadas y que, finalmente, los últimos dos que han caído al vacío pasaron a llevar la señalética. (Claro, es culpa del “player” no de la Wii).
La nuevas Torre de Pisa y las Carreteras de Wii ya son patrimonio de esta larga y angosta faja de temblores, de varios tipos, y terremotos.
El detalle (para que recuerden todos los dìas de su vida los genios chilenos de la Torre de Pisa y las Carreteras Wii) es que quedarom muertos, heridos y familias destrozadas por sus “jueguitos” de guerra del enriquecimiento fàcil.
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