Chile: El Libro Negro del terremoto
Colaboración del periodista Ricardo Urzúa M.
El asolador terremoto que vivimos los chilenos la madrugada del 28 de febrero, más allá del terror, nos dará para escribir páginas y páginas del libro negro del sismo.
Veamos algunas de esas situaciones:
1) La falla, de quienquiera que haya sido, en no dar una información veraz y oportuna sobre los riesgos de un maremoto. Aparentemente se debió a que no tenemos los equipos necesarios para detectarlos y avisar a la población en el momento oportuno. Los científicos, desde el terremoto de 1985, han venido denunciando la falta de equipos adecuados para minimizar los riesgos, pero nadie se ha interesado en resolverlo. En el balneario de El Tabo, carabineros, por instrucciones superiores, pasó por las calles llamando a la población a que mantuviera la calma, pero en ningún momento a que se alejaran del borde costero, pese a que allí efectivamente hubo fuertes marejadas. La gran mayoría de la población, por iniciativa propia, arrancó hacia los cerros. Pero en las radios UHF con información interna de la Gobernación, decían que el peligro de Tsunami no existía.
2) Pese a que aún hoy los terremotos no se pueden predecir, existen algunas señales que convendría explorar. Arturo Ramírez, un viejo radioaficionado que hasta hace unos años vivía en El Quisco, afirmaba que horas antes de un terremoto en su línea de comunicación entraba la estática, justo en la dirección que se iba a producir el sismo. Se que tuvo contacto con la Cruz Roja de Valparaíso, pero nunca lo escuchaban. El decía que si eso pudiera triangularse, se podría tener precisión respecto al tema.
3) Destacados científicos chilenos y extranjeros señalan que esa posibilidad es posible, porque se ha detectado que antes de producirse el sismo sobreviene un calentamiento de rocas, por el roce que ya comienza a manifestarse en el interior de la tierra. Esto fue demostrado en un simposium internacional cerca del año 2000, en el cual me indicaron que uno de los grandes descubrimientos, fue que casi 40 años después se dieron cuenta que ese calentamiento de rocas y alteración en las comunicaciones se había producido antes del doble terremoto de 1960, en Valdivia y Concepción.
4) Tampoco sabemos escuchar a quienes dicen que antes de algunos terremotos se escuchaban retumbos subterráneos. Esas denuncias, previamente, las oí en personas cercanas a Talagante (en 1985) y en San Salvador, en 1986.
5) La gran ineficiencia de los operadores del sistema eléctrico, que nunca antes la habíamos tenido en esa magnitud en Chile, que llevamos más de 48 horas sin que gruesos sectores de la población tengan acceso a la energía. Lo peor es que CHILECTRA está cerrada a recibir comunicaciones de sus clientes, ya que sus teléfonos no aparecen conectados, y la vía del mail, que puede ser una alternativa, lo obliga a remitirse a los teléfonos. NO HAY PEOR SORDO QUE EL QUE NO QUIERE OIR.
6) La ineficiencia de las compañías proveedoras de teléfonos celulares, que colapsaron, no por dos o tres horas, sino por mucho más que un día, dejando a la población en total incomunicación. Si las personas, además, no tenían luz, quedaron en la más completa oscuridad sin saber exactamente que ocurría. Antes los teléfonos de líneas se reponían más rápido.
7) Hay que repasar la calidad de las construcciones que se hacen en el país. No es posible que edificios nuevos, recién construidos, queden inhabitables o hayan colapsado por completo, por fallas en la construcción. Es cierto que el sismo fue fuerte, muy fuerte, ¿pero quien autorizó esa edificación? ¿Dónde están los jefes de obras municipales y las empresas que debían haber fiscalizado las obras? ¿Quién responde por la caída de puentes y las víctimas que hay por ello? ¿No se está construyendo con mucho riesgo en el país? ¿Son empresas extranjeras o de les olvidó que este es uno de los países más sísmicos del mundo? Algo habla mal de los ingenieros que están detrás de esas obras.
8. El espíritu de pillaje de muchos connacionales. Es deleznable que apenas se produce una crisis, se transforme en el elemento que inste a desarrollar el pillaje y el robo. Uno podría explicar que en muchos casos se trata de personas que se quedaron sin recursos y necesitan alimentar a sus familias, y el modelo no da respuestas oportunas. Un caso concreto de quienes giran sus recursos a través de los cajeros automáticos, que en la emergencia no funcionaron. Pero lo que robaban no solo era comida, sino ropa, televisores y equipos que no son de primera necesidad. Es un problema cultural de fondo.
Estas son solo algunas de las observaciones para escribir, como lo dije, el libro negro del terremoto, aunque también hay páginas para el libro blanco, como la población que buscó inmediatamente refugios más seguros, los edificios que resistieron bien, los comerciantes que no especularon, los que actuaron en solidaridad con otros que estaban más necesitados. Y finalmente, un aplaudo para quienes le dan fuerza a Chile para salir adelante.
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Los protagonistas indudables del libro negro de este terremoto son los miembros del actual gobierno concertacionista, partiendo por Bachelet. Sus dudas, vacilaciones y descoordinaciones, asi como su impresentable priorización de temas ideológicos a la hora de llamar a las FFAA para restablecer el orden en lasonas afectadas, llegan a ser vergonozosos y nos lleva a alegrarnos de que no sea afortundadamente esta gente la que continúe con la reconstrucción del pais.
Entre el terremoto de 1985 y éste transcurrieron 25 años, 20 de los cuales bajo el gobierno socialista, y los avances en tecnología de enfrentamiento de sismos quedaron ahi, estancados, pues poco diferenció este terremoto del de 1985 a la hora de considerar el efecto de los avances tecnologicos que en 25 años ha tenido nuestra sociedad.
El libro blanco de este terremoto debería incluir, como los grandes pilares de esta primera parte del terremoto, a las FFAA, abnegadas y siempre dispuestas al sacrificio en los momentos dificiles de Chile, y a los empresarios y sus millonarias donaciones sin las cuales la Teleton de ayer nunca habria alcanzado su meta.